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El estrés en la adolescencia

El estrés en la adolescencia

Don Colchón |

El estrés, y en ocasiones la sensación de ansiedad, son experiencias completamente naturales y normales para cualquier persona, incluidos niños y adolescentes. Sin embargo, cuando estos sentimientos persisten o se presentan con demasiada frecuencia, pueden convertirse en un motivo de preocupación.

Según la Dra. Krystal Lewis, Ph.D., psicóloga clínica licenciada del Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos, es crucial distinguir entre el estrés y la ansiedad.

El estrés es la reacción del cuerpo ante el peligro o la emoción, incluso ante situaciones positivas como una fiesta o unas vacaciones inminentes. El estrés provoca que el cuerpo libere hormonas que pueden elevar la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la concentración de azúcar en la sangre.

La ansiedad es la respuesta mental o corporal al estrés, incluso cuando no hay factores estresantes presentes en ese momento. La Dra. Lewis señala que la ansiedad suele originarse por el miedo a un resultado futuro que quizás ni siquiera ocurra. Por ejemplo, a alguien podría preocuparle el ingreso a la universidad o un examen importante: “Ya presentó la prueba, pero sigue sintiéndose ansioso... Ahora le preocupa el próximo examen”.

La Dra. Lewis enfatiza que es importante recordarles a los adolescentes que es normal sentir presión por alcanzar la perfección o tener un buen desempeño. No obstante, el fracaso es inherente a la vida. Si un adolescente está tan obsesionado con no cometer errores que la ansiedad le impide disfrutar de la vida o le provoca síntomas físicos prolongados, podría estar ante un problema clínico.

Los síntomas físicos comunes del estrés y la ansiedad incluyen dolores de cabeza, dificultad para dormir, problemas digestivos o dolor muscular. Si no se tratan, estos síntomas pueden dañar el cuerpo y desencadenar otros problemas de salud mental, como trastornos de ansiedad.

Un profesional de la salud mental puede diagnosticar un trastorno de ansiedad, el cual podría requerir tratamiento con terapia o medicamentos.

Aunque las causas exactas de los trastornos de ansiedad no se conocen, los factores de riesgo incluyen antecedentes familiares de la afección u otra enfermedad mental, así como la biología y la química cerebral individual. Ciertas condiciones médicas, como problemas de tiroides o arritmias, también pueden causar trastornos de ansiedad. Experimentar eventos traumáticos es otro factor de riesgo.

A los adolescentes puede resultarles difícil hablar sobre el estrés y la ansiedad. Algunas señales de que un adolescente está pasando por un mal momento incluyen cambios notables en el apetito y el sueño, agresión, irritabilidad, dificultad para concentrarse, aislamiento de actividades sociales, autolesiones o pensamientos suicidas.

Estrategias para Afrontar el Estrés

El entorno de un adolescente puede contribuir al desarrollo de un trastorno de ansiedad: problemas con el grupo de amistad o con las primeras parejas, problemas con la autoridad o en la escuela. Por ello, además de considerar opciones de tratamiento, es fundamental adoptar medidas sencillas para disminuir el riesgo:

  • Sueño: Asegúrese de que el adolescente duerme lo suficiente. Se recomiendan de ocho a diez horas de sueño por noche para jóvenes de 13 a 18 años. Es importante mantener un horario regular para acostarse y procurar que el espacio para dormir sea lo más tranquilo posible.

  • Actividad Física: Puede ser ejercicio suave, como yoga o caminar, o más intenso, como correr o practicar deportes de equipo. El ejercicio estimula la liberación de endorfinas, hormonas que alivian el dolor y reducen los síntomas de ansiedad. También ayuda a distraer la mente de aquello que está causando el estrés.

  • Hidratación y Alimentación Equilibrada: Consumir comidas regulares y saludables, y beber abundante agua, puede mejorar la energía y la concentración a lo largo del día. Se aconseja limitar las bebidas con cafeína, como refrescos o café, y otros alimentos que puedan exacerbar los síntomas físicos del estrés o el malestar.

  • Meditación y Ejercicios de Respiración: No es necesario que sean complicados ni consuman mucho tiempo. Se puede dedicar unos minutos a estar quieto y en silencio, prestando atención a la respiración y permitiendo que la mente se aclare. También es útil usar aplicaciones móviles o listas de reproducción de meditación guiada para la relajación.

Tener un horario o una rutina también es vital para los adolescentes. A veces se trata menos de crear un horario nuevo y más de ajustar el que ya tienen.

“Los horarios son beneficiosos porque ayudan a establecer una rutina y dan algo que esperar”, explicó la Dra. Lewis. “Cuando se logra crear un horario y se sabe lo que viene, se puede controlar el estrés y la ansiedad al minimizar la incertidumbre”.

Eso sí, asegúrese de que el horario incluya tiempo para la diversión y la relajación.

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