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10 consejos para mejorar tu sueño

10 consejos para mejorar tu sueño

Don Colchón |

Dormir bien es mucho más que simplemente acostarse temprano o apagar el celular. La ciencia del sueño ha experimentado avances significativos en los últimos años, lo que nos permite comprender mejor los mecanismos complejos que regulan nuestro descanso. Hoy en día, podemos hablar de técnicas y hábitos poco conocidos, pero respaldados por investigaciones y especialistas, que pueden ayudarte a optimizar tu descanso y mejorar tu calidad de vida en general.

No se trata solo de la cantidad de horas que pasamos en la cama, sino de la calidad de ese sueño. Factores como el entorno, la rutina diaria, la alimentación e incluso el estado mental juegan un papel crucial. Por ejemplo, la exposición a la luz azul de pantallas electrónicas antes de dormir puede interferir con la producción de melatonina, la hormona que regula el ciclo sueño-vigilia. De igual manera, una habitación ruidosa o con una temperatura inadecuada puede fragmentar el sueño, impidiendo que alcancemos las etapas más profundas y reparadoras.

Comprender y aplicar estos conocimientos puede transformar la manera en que experimentamos el sueño, llevándonos a un descanso más profundo, reparador y, en última instancia, a una mejor salud física y mental.

1. Enfría el cuerpo… pero solo un poco

Muchas veces no despertamos por ruido o pesadillas, sino por microdespertares ocasionados por calor corporal. Muchos especialistas recomiendan generar un enfriamiento sutil antes de dormir. Esto puede lograrse con una corriente de aire ligera o colocando una toalla húmeda en cuello, orejas o cabeza. No se recomienda bañarse con agua fría justo antes de acostarse, ya que eso puede activar el cuerpo.

En climas calurosos de México —como Hermosillo, Monterrey o Mérida— esta estrategia puede marcar una diferencia importante.

2. La técnica 10-3-2-1 para preparar la noche

Esta fórmula, popularizada por entrenadores de alto rendimiento, establece una cuenta regresiva de hábitos antes de dormir:

  • 10 horas antes: nada de cafeína.

  • 3 horas antes: cena ligera y sin alcohol.

  • 2 horas antes: dejar de trabajar.

  • 1 hora antes: cero pantallas (televisión, computadora, celular).

Este método crea una rutina predecible para el cuerpo y ayuda a regular la producción natural de melatonina.

3. Semillas de calabaza: snack nocturno

Las semillas de calabaza, comúnmente conocidas como pepitas, son un verdadero tesoro nutricional que puede contribuir significativamente a tu bienestar general, especialmente en lo que respecta al descanso y la relajación. Su riqueza en magnesio y triptófano las convierte en un aliado natural para aquellos que buscan mejorar la calidad de su sueño y reducir el estrés.

La facilidad con la que se pueden conseguir las semillas de calabaza es otra de sus grandes ventajas. Están disponibles en la mayoría de los supermercados, mercados locales y tianguis, lo que las hace accesibles para la mayoría de las personas. No requieren una preparación complicada, lo que las convierte en una opción práctica para incorporar a la dieta diaria.

Para aprovechar al máximo sus beneficios, se recomienda consumir un puñado de semillas de calabaza aproximadamente una hora antes de ir a dormir. Este lapso permite que los nutrientes sean absorbidos y comiencen a actuar en el organismo antes del momento del descanso. Otra forma deliciosa y sencilla de incluirlas en tu alimentación es espolvoreándolas sobre un yogur natural.

4. Un kiwi antes de acostarte

Investigaciones recientes sugieren que consumir un kiwi una hora antes de acostarse puede reducir el tiempo para conciliar el sueño hasta en un 50 %. Este efecto se atribuye a su riqueza en antioxidantes, vitamina C y, fundamentalmente, serotonina, un neurotransmisor crucial para la regulación del sueño. La serotonina ayuda al cuerpo a producir melatonina, la hormona que regula directamente el sueño. Además, el kiwi es una fruta de fácil acceso durante todo el año, lo que lo convierte en una opción natural y práctica para quienes buscan mejorar su descanso nocturno.

5. Ejercicios de respiración para cuando te despiertas en la madrugada

Si a las 3 a.m. te encuentras mirando el techo, prueba la técnica 4-7-8:

  1. Coloca la lengua cerca del paladar.

  2. Inhala por la nariz durante 4 segundos.

  3. Retén el aire 7 segundos.

  4. Exhala suavemente por la boca durante 8 segundos.

Esta técnica calma el sistema nervioso y puede ayudarte a volver a dormir más rápido.

6. Saca un pie de la sábana

Puede sonar como un truco simplista o incluso un hábito infantil, pero la ciencia detrás de dejar un pie descubierto mientras intentamos conciliar el sueño es sorprendentemente efectiva y real. Esta técnica no solo ayuda a regular la temperatura corporal, sino que también puede acelerar significativamente el proceso de quedarse dormido.

La clave de este fenómeno reside en la fisiología única de nuestros pies. A diferencia de otras partes del cuerpo, los pies están dotados de vasos sanguíneos especializados, conocidos como derivaciones arteriovenosas. Estas estructuras están diseñadas específicamente para facilitar la liberación de calor del cuerpo de manera eficiente.

Al exponer un pie fuera de las sábanas, creamos un "radiador" natural. El aire fresco del ambiente enfría la sangre que circula por esos vasos sanguíneos especializados, que luego se distribuye por el resto del cuerpo, ayudando a reducir la temperatura corporal general de forma gradual y no intrusiva.

7. Dormir sobre el lado izquierdo

Acostarse sobre el lado izquierdo ofrece beneficios significativos para la salud. Esta postura favorece la digestión al ayudar a que los alimentos se muevan más fácilmente a través del sistema digestivo, minimizando el reflujo ácido.

Además, mejora la circulación sanguínea al reducir la presión sobre la aorta, facilitando un flujo sanguíneo más eficiente. También estimula el drenaje linfático, crucial para el sistema inmunológico, ayudando a eliminar toxinas.

8. No mires el reloj

Despertar a media noche y ver la hora provoca ansiedad y activa pensamientos sobre lo que te queda (o no) de sueño. La recomendación es simple: coloca el reloj de forma que no esté en tu campo visual. Incluso si usas el celular como alarma, déjalo fuera del alcance de tu mano.

9. Usa música relajante

La música es una herramienta eficaz contra el estrés, la ansiedad y el insomnio. Libera endorfinas, aliviando el cortisol. Actúa como un bálsamo mental, sincronizándose con las ondas cerebrales para inducir relajación. Antes de dormir, reduce la actividad nerviosa, mejorando el sueño. Además, disminuye la frecuencia cardíaca y la presión arterial. La musicoterapia complementa tratamientos para el dolor crónico y trastornos neurológicos, promoviendo la neuroplasticidad.

10. Adapta alguno de estos consejos a tu estilo de vida

Dormir bien no siempre depende de los consejos más obvios. A veces, pequeños ajustes poco comunes —desde lo que comes hasta la posición en que duermes— pueden transformar la calidad de tu descanso.

La próxima vez que busques mejorar tu sueño, prueba una de estas ideas y observa cómo reacciona tu cuerpo. Al final, la clave está en conocer tus propias necesidades y atenderlas noche tras noche.

 

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