El TDAH se asocia comúnmente con bajo rendimiento académico, olvidos y dificultades en el control de impulsos. Sin embargo, estos síntomas también pueden ser indicadores de insomnio e hiperactividad cognitiva (o incluso de otro trastorno del sueño).
Aunque los trastornos del sueño son raros en niños, según David Anderson del Child Mind Institute, la falta de sueño puede exacerbar o incluso causar síntomas similares al TDAH. Por lo tanto, abordar los problemas de sueño podría reducir los síntomas del TDAH y además sería una recomendación neurológica importante.
Es importante destacar que la hiperactividad cognitiva es una faceta independiente y puede presentarse con o sin déficit de atención. A pesar del bajo porcentaje de niños diagnosticados con trastornos del sueño, es crucial evaluar y confirmar con precisión cualquier síntoma para descartar o establecer un diagnóstico certero.
Por definición, la hiperactividad cognitiva es una condición o estado caracterizado por un funcionamiento mental intensamente activo, en el que la mente no logra detener el flujo de pensamientos, imágenes, ideas o preocupaciones. Es un término que no siempre aparece en manuales clínicos oficiales como el DSM-5, pero que se usa con frecuencia en contextos de psicología, neurociencia y salud mental.
Suele manifestarse por las siguientes características:
- Rumiación constante (darle vueltas a los mismos temas).
- Anticipación excesiva de escenarios futuros.
- Asociaciones mentales rápidas, saltando de un tema a otro.
- Dificultad para concentrarse debido a la sobrecarga de ideas.
En el día: Distracción constante.
En la noche: Insomnio por exceso de pensamientos ("mente que no se apaga").
La hiperactividad en la corteza prefrontal puede llevar a una mayor rumiación y preocupación, lo que interfiere con la capacidad de relajarse y dormir.

¿Qué lo puede provocar?
- Estrés crónico o ansiedad generalizada
- Altos niveles de exigencia interna
- Estímulos constantes (uso excesivo de pantallas, multitarea, redes sociales)
- Trastornos como el TDAH
- Trastorno obsesivo-compulsivo
- Trastornos del sueño
- Estilos de pensamiento acelerado, típico en personas muy creativas, altamente inteligentes o con pensamiento divergente (niños con aficiones hacia la música, la pintura, las artes en general, gastronomía, pero también podrían estar los que se hiperenfocan en una sola cosa como matemáticas.
¿Qué hacer si un niño tiene problemas para dormir?
Cuando un niño presenta dificultades para conciliar el sueño, el primer paso es consultar a su médico. El profesional podrá identificar la causa subyacente, que podría ser uno de los trastornos del sueño más comunes, como:
- Insomnio e hiperactividad cognitiva: Dificultad para iniciar o mantener el sueño, a menudo asociada con una mente activa.
- Parasomnias: Eventos indeseables que ocurren durante el sueño, como el sonambulismo o los terrores nocturnos.
- Apnea del sueño: Interrupciones en la respiración durante el sueño.
- Síndrome de piernas inquietas: Una necesidad incontrolable de mover las piernas, que interfiere con el sueño.
Identificar el tipo de trastorno es crucial para abordarlo de manera efectiva y mejorar la calidad del sueño del niño.
Si no se detecta ningún problema médico discernable, pero la falta de sueño sigue afectando al niño, se recomienda buscar la ayuda de un especialista en sueño, un psicólogo o el pediatra. El Dr. Anderson señala que estos profesionales pueden colaborar con los padres para “crear un plan de comportamiento que ayude al niño a obtener la cantidad de sueño más apropiada”. Este plan puede incluir estrategias como:
- Establecer una rutina de sueño más consistente.
- Limitar el tiempo de pantalla antes de acostarse.
- Implementar otras técnicas de comportamiento para mejorar la higiene del sueño.