Despertar con la almohada húmeda o, al contrario, con la boca como desierto es más común de lo que piensas. Babear al dormir (sialorrea) y la xerostomía nocturna (boca seca) son manifestaciones opuestas de cómo tu cuerpo regula la saliva mientras duermes. Casi siempre son benignas, pero a veces avisan de alergias, apnea del sueño, efectos de medicamentos o trastornos neurológicos.
La saliva no es “solo agua”. Aporta minerales que protegen el esmalte de los dientes, enzimas digestivas, anticuerpos y lubricación para hablar, masticar y tragar. Un exceso que se derrama puede irritar la piel; un déficit favorece caries, infecciones y problemas para dormir y comer.
Babeo nocturno: lo que debes saber
Sialorrea es el desbordamiento involuntario de saliva más allá de los labios. Es normal en bebés y frecuente en adultos mientras duermen.
Causas habituales
Postura: Dormir de lado o boca abajo permite que la gravedad saque la saliva; boca arriba la mantiene dentro para tragarse.
Respiración bucal por congestión: Resfriados, alergias o sinusitis bloquean la nariz y abren la boca.
Relajación muscular del sueño profundo/REM: Mandíbula y labios se aflojan y dejan salir saliva.
Alimentos ácidos/picantes antes de acostarte: Estimulan glándulas salivales.
Medicamentos que aumentan saliva: Algunos antibióticos, antipsicóticos y fármacos para Alzheimer.
Embarazo: Náuseas y reflujo pueden acompañarse de hipersalivación.
Boca seca nocturna (xerostomía): el otro extremo
La xerostomía es la sensación de boca seca; no siempre implica que realmente produzcas poca saliva, pero con frecuencia van juntas. Puede interrumpir el sueño y aumentar el riesgo de caries e infecciones. Se calcula que más de 1 de cada 5 personas experimenta sequedad; muchos la notan por la noche.
Causas frecuentes
Medicamentos que resecan: Antihistamínicos, antidepresivos, antihipertensivos, analgésicos, diuréticos, relajantes musculares y más.
Respiración bucal, ronquidos. El aire seca las mucosas.
Deshidratación: poca ingesta de líquidos.
Tabaco, alcohol, cafeína. Todos pueden reducir o espesar la saliva.
Estrés o ansiedad.
Caries y enfermedad de encías.
¿Puedo babear unas noches y tener boca seca otras? Sí. La balanza salival cambia. Por ejemplo, ante una congestión el día de hoy, puede haber babeo; si el día de mañana tomas antihistamínico, podría existir sequedad.
¿Qué puedes hacer en casa?
Ajusta la postura: Prueba dormir boca arriba; usa almohadas para no girar.
Destapa la nariz: Respirar por la nariz reduce babeo y resequedad.
Hidrátate bien: Agua a lo largo del día y en tu buró nocturno.
Modera alcohol, cafeína y cenas muy saladas/picantes.
Mejora el ambiente: Humidificador si el aire es seco o usas climatización intensa.
Protege o estimula la saliva: Chicles o caramelos sin azúcar (xilitol si lo toleras); enjuagues y geles para boca seca sin alcohol.
Cuidado dental estricto: Cepillado con flúor, hilo dental diario, visitas regulares al dentista; la saliva protege los dientes, así que cuando falta debes compensar.
¿Cuándo consultar a un profesional?
- Babeo nuevo, abundante o que afecta tu vida diaria.
- Babeo + dificultad para tragar, tos o atragantamientos.
- Babeo + fiebre o dolor de garganta/cuello intenso.
- Babeo repentino con debilidad facial, dificultad para hablar o pérdida de coordinación: emergencia (posible ACV).
- Boca seca que dura semanas o es severa.
- Boca seca + sed excesiva, orinar mucho, pérdida de peso.
- Boca seca + ojos secos + dolor articular.
- Estás en tratamiento oncológico de cabeza/cuello o tomas muchos medicamentos y la sequedad afecta comer o dormir.
¿Cómo hablar del tema con tu médico?
Puede dar pena, pero los profesionales lo escuchan a diario. Lleva un pequeño registro: ¿desde cuándo notas el babeo o la sequedad?, ¿aparece todas las noches o por temporadas?, ¿tomas nuevos medicamentos?, ¿roncas?, ¿tienes alergias? Si puedes, toma fotos de la almohada o anota cuántas veces te despiertas a beber agua. Estos datos aceleran el diagnóstico y ayudan a personalizar el tratamiento.